sábado, 3 de marzo de 2012

[Carrusel Bloguero] Fanáticos del Trasfondo

Dado que nada más ver de qué iba el tema recordé cierta anécdota sucedida hace relativamente poco tiempo en una partida, he decidido aportar mi granito de arena al tema de este mes en el...


En esta ocasión, el anfitrión es el blog de Fénix Oscuro. En él podréis encontrar, además del artículo con el que se introduce la temática, un link con un pequeño resumen de esta iniciativa bloguera. El enfoque de la entrada quizá resulte algo tangencial al tema del carrusel, pues no hablaré de universos paralelos como el recurso utilizado dentro de la trama de una partida, como acceder a otro mundo o plano, viajar en el tiempo... sino simplemente a la idea de cambiar el trasfondo o la línea histórica de una ambientación concreta, al estilo del típico "¿Qué hubiera pasado si...?", y basándonos en eso, como ya aventura el título de la entrada, hablar de las reacciones de tus compañeros de juego ante tal proposición.

Mi caso fue al jugar una partida de rol ambientada en el mundo de Azeroth, de los videojuegos de Warcraft o World of Warcraft. La verdad es que una partida bastante memorable e instructiva, pues probé varias cosas nuevas para mí como jugar un personaje femenino o, más importante, turnar el puesto de Master durante la campaña (de hecho la idea de hacer la partida fue de otras dos personas, ambos ávidos jugadores del MMORPG, que me la comentaron a mí después). Éramos un grupo de seis jugadores.

Al principio íbamos trazando la línea temporal de Warcraft III y su expansión, The Frozen Throne, con completa fidelidad, llevando a personajes que colaboraron con el príncipe Arthas y que luego se separaron tras lo que ocurre en Stratholme (lo digo así para no hacer spoilers a nadie, aunque a estas alturas... xD), algunos quedándose en Lordaeron y otros siguiendo a Jaina a Kalimdor.

La partida fue bien y cambiamos varias veces de Master entre las dos personas que tuvieron la idea y yo, hasta que entramos en la época en la que se emplaza World of Warcraft. A mí no me terminaba de gustar la historia tal y como la planteaban en el MMORPG; creía que muchos aspectos habían sido dispuestos en la forma en la que estaban por razones de mera mecánica de juego, por lo que se me ocurrió sugerir un cambio sustancial cuando me tocara a mí el turno de dirigir. En lugar de la tan conocida dualidad de facciones políticas mayoritarias Alianza-Horda, quise añadir otra más al redil, cada una con sus territorios y demás. Esta facción nueva la conformarían los Renegados muertos vivientes, los Elfos de Sangre y los Naga como razas mayoritarias, ya que yo no terminaba de ver por qué estas dos primeras razas formaban parte de la Horda, dadas sus naturalezas.

En mi opinión, este cambio añadía más posibilidades de interpretación y de creación de tramas genuinas, eliminaba algún resquicio de potencial metajuego (los que habrían jugado al WoW ya no sabrían por donde irían los tiros) y, además, me parecía mucho más verosímil, pues en el juego las razas de la Horda tienen una tradición más guerrera y chamanística, a diferencia de las tres razas que conformarían la nueva facción, de trasfondo más orientado a la práctica de magia arcana y al estudio académico, valorando muy poco las proezas físicas e incluso tratando a los demás como inferiores o bárbaros (Opinión que desde luego hacía a los no muertos y a los elfos bastante incompatibles con la Horda). Aparte, también tenía la idea de que los propios jugadores fuesen el motor de esos cambios de historia, dándoles una sensación de protagonismo superior que, de haberme tocado a mí jugar, estoy seguro me hubiese encantado.

Los otros dos Masters no opinaron lo mismo. Según ellos, si yo aplicaba ese cambio ya ellos no podrían seguir creando una trama porque no tendrían puntos de apoyo y porque cambiarían muchas cosas en cuanto a política y territorios, los "capítulos" posteriores de nuestra trama serían diferentes a los del juego, etc.

El principio del fin

Aunque me animaron a que se lo planteara a toda la mesa de juego y que lo decidiéramos votando entre todos, me dejaron claro que si mi propuesta salía adelante ellos dejarían de dirigir la partida. A mí eso no me pareció bien, al fin y al cabo la idea había sido de ellos y yo no era nadie para "quedarme" con la partida, pero aún así lo propuse a los que solo eran jugadores para que lo comentáramos, y de paso yo tendría más oportunidades para argumentar que ese cambio en la partida sería bueno y quizá acabara convenciéndoles. Total, que a la gran mayoría de los jugadores toda esta historia les daba lo mismo porque no habían jugado al juego, excepto uno de ellos que, al enterarse de que si hacíamos el cambio los otros dos dejarían de dirigir, se ofreció para hacer él también de Master y así turnarse conmigo.

Nunca dio tiempo a saber si el cambio hubiera sido bueno o no, porque antes de decidirlo y que yo entrara a dirigir los otros dos Masters dejaron de venir. Uno de ellos (el que estaba dirigiendo hasta el momento) no comentó nada al respecto sino que directamente dejó de venir, mientras que el otro arguyó que ya no se sentía cómodo jugando. Yo me molesté por cómo habían decidido desaparecer y decidí dejar la partida en ese punto tras comentárselo al resto de jugadores, empezando otra nueva. De hecho, también uno de ellos había decidido dejarlo, pues no le gustó que uno de los Masters deshiciera un cambio que él había introducido en la trama (el cambio en la forma de gobierno de una ciudad, que tiene cierta relevancia en el juego online) y se había desilusionado con la partida.

Relatados estos hechos, quisiera compartir con la blogosfera algunas preguntas que vienen a mi mente al pensar en toda esta situación y los fenómenos que en ella se manifestaron:

¿Hasta qué punto nos puede gustar tanto la historia de un juego, novela, etc, como para no querer cambiarla bajo ningún concepto...? ¿No resulta obvio que, si algunos jugadores han demostrado intenciones de querer influir de manera activa en el destino de la campaña, a nivel político o al que sea, y se le cortan de cuajo las alas en beneficio de la historia original, estos jugadores pueden darse cuenta de que son meros espectadores a los que se les cuenta un cuento? ¿Como si ellos fuesen los PNJs?

Total, para jugar la historia del World of Warcraft ya tenemos el propio juego... ¿No?

¿No son las partidas de rol de los pocos lugares donde podemos explorar un aspecto de la historia diferente al de la ambientación original...? Si no introducimos nuestros propios cambios en las ambientaciones, ¿Qué originalidad tienen nuestras campañas...?

La verdad es que puedo decir que no suelo tener reparo alguno en cambiar elementos de la historia de una ambientación. En el escenario donde casi siempre dirijo las partidas de D&D, los Reinos Olvidados, he llegado a cosas como destruir por completo Aguas Profundas e incluso a apagar el sol (en partidas distintas eh... xD) y tampoco me pareció que haber cometido ningún sacrilegio... claro que opiniones habrá para cubrir todos los gustos.

Bueno, hasta aquí el artículo de hoy. Espero que les haya resultado entretenido. Quizá alguno se haya sentido identificado con mis opiniones o las sensaciones que describo, o que directamente les haya pasado algo igual. ¿Qué se opina al respecto por aquí? ¿Alguna anécdota?