martes, 19 de abril de 2011

La sombra que susurra

El siguiente texto es una traducción de un fragmento del libro Lords of Madness: The Book of Aberrations, donde se trata el origen de la raza de los azotamentes.

"De todas las cuestiones que rodean a los ilícidos, la más misteriosa es "¿De dónde vinieron?". Los estudiosos están limitados a lo que aportan los fragmentos de pistas de un puñado de textos antiguos para encontrar una respuesta a este acertijo. La referencia más clara se encuentra en Introducción al Caminante de Planos, un libro de saber primitivo publicado (según dicen) en la gran ciudad en el centro de todo, Sigil. Este habla en ciertos términos de un imperio ilícido que abarcó mundos en una época anterior a los recuerdos. Tan poderoso era este imperio que su expansión amenazó con consumir incluso la eterna Guerra de la Sangre antes de que fuese detenida.

Las Crónicas Astromundi, un texto de origen muy antiguo aunque desconocido, se refiere a los ilícidos como "una raza de engendros monstruosos, escondida bajo el mundo por sus progenitores". No se da ninguna pista sobre la identidad de esos progenitores. El texto sugiere que los ilícidos odiaban a sus creadores con tanta fuerza que les atacaron y finalmente los destruyeron, sin dejar el más mínimo rastro de su existencia apta para su examen por los estudiosos modernos.

La más arcaica de todas las fuentes es un conjunto de tablillas de piedra conocidas como las Profecías de Sargonne, llamadas así por la ciudad de inquietantes ruinas llamada Sargonne. Las desmenuzadas tablillas contienen pasajes tan crípticos que han sido interpretados como profecías en lugar de como historia. Todas ellas tienen semejanzas comunes en lo que inequívocamente es un azotamentes. Las runas inscritas presentan un aspecto problemático para el observador. Hablan de un mundo ilícido "bañado en la noche eterna" que es destruido por algún tipo de cataclismo ardiente, del que los ilícidos huyeron en barcos voladores.

De estas pequeñas luces sobre el pasado difuso y las historias orales de muchas razas longevas, los estudiosos han preparado la siguiente "historia" de la raza ilícida.

Su origen es simplemente desconocido. De dondequiera que viniesen, en un tiempo tan remoto que no existe sobre él referencia alguna, los ilícidos gobernaron un vasto imperio que abarcó mundos enteros.

Este imperio, construido sobre los pilares de la esclavitud y la dominación sobre cualquier otra raza que existiera en ese momento, empequeñece todo cuanto ha sucedido desde entonces. En algún momento, algunas de aquellas razas esclavizadas desarrollaron un grado de resistencia a las ataduras psíquicas de los ilícidos. Cuando acumularon el poder suficiente, los esclavos se rebelaron. Nadie puede decir cómo lo hicieron, pero los esclavos tuvieron éxito derribando a sus amos y así ganaron la libertad. La era que siguió fue una de implacable venganza, en la que los pequeños grupos de ilícidos fueron cazados y exterminados.

Los esclavos libres no estaban exentos de discordia, y hubo guerras entre ellos. Esto tuvo dos efectos. Primero, los grupos de esclavos que luchaban entre sí se convirtieron en los que ahora se conocen como los githyanki y los githzerai, que luchan entre ellos hasta el día de hoy. Segundo, los ilícidos que eludieron su venganza pudieron reagruparse y escapar a fortalezas defendibles en los subterráneos más profundos, a donde las razas gith decidieron no perseguirles.

Este hecho es básicamente verdadero en resumen pero cojea respecto a un detalle asombroso. Aunque la rebelión de los gith tuvo lugar en el pasado—hace aproximadamente dos mil años, para ser precisos—sus amos azotamentes realmente acababan de llegar a esa era desde el inimaginable futuro.

En el mismo final del tiempo, los azotamentes se enfrentaron a la extinción a manos de un adversario desconocido. Atrapados en las convulsiones de su derrota, acosados en sus derruidas capitales y universidades (los enclaves más pequeños habían caído eones atrás), los ilícidos supervivientes prepararon un plan desesperado. Mientras sus últimos bastiones eran atacados y sus defensas mentales caían, los azotamentes sacrificaron a innumerables cerebros ancianos muy potentes y antiguos para producir un torbellino psiónico de proporciones inimaginables. La cacofonía de energía consiguiente demolió las propias leyes que definen la estructura del tiempo. Los ilícidos y todo lo que quedaba de su decadente civilización fueron catapultados hacia atrás a través de las devastadas barreras que separan las edades hasta que llegaron al mundo presente, pero miles de años en el pasado, como está registrado en las Profecías de Sargonne.

La asombrosa apuesta de los ilícidos dio resultado. Al llegar al mundo humano varios miles de años en el pasado, esclavizaron rápidamente a la raza humanoide conocida como los gith, buscando reestablecer su imperio en su nueva era. Tras siglos de servidumbre, los gith se rebelaron con éxito contra los azotamentes. Gran parte del saber y la magia maravillosa traídos al pasado desde el imperio ilícido en el final del tiempo fueron destruidos en esa rebelión, y durante largos años los azotamentes quedaron dispersos y desorganizados tras su propia estela.

Aunque la rebelión de los gith fue una gran catástrofe, los azotamentes son una raza paciente. Sólo necesitan esperar en la oscuridad, planeando, corrigiendo errores previstos, y acumulando fuerzas para el momento en el que vuelvan a dominar.

En el futuro imposiblemente lejano, cuando las estrellas sean reducidas pálidas y rojizas cenizas parpadeando fríamente sobre mundos durmientes, los ilícidos se elevarán desde sus guaridas subterráneas para enfrentarse al lánguido crepúsculo y establecer una vez más el imperio que perdieron. Serán más fuertes, más crueles y estarán más hambrientos que nunca, y toda esperanza perecerá."