viernes, 20 de abril de 2012

El Estilo de un DM

En mis grupos de juego habituales, por fortuna, hay tanto jugadores como varios directores o DM. Durante algunas conversaciones, sobre todo con los jugadores más cercanos, ha salido un par de veces el tema del estilo de cada uno a la hora de dirigir partidas.

Así como los jugadores tienen ciertas preferencias en cuanto a los tipos de personaje que prefieren llevar y los trasfondos y apariencias que los hacen especiales para ellos, los directores de juego tienen sus propios rasgos únicos a la hora de dirigir, producto de sus preferencias personales o incluso de sus manías, que contribuyen a crear un tipo de partida o un ambiente afín a su personalidad y sus gustos.

Incluso aunque se juegue al mismo juego y una campaña muy parecida (o incluso la misma, por ejemplo, alternando los directores), las historias que se cuentan, las situaciones y la manera en la que todas estas se presentan seguro que tienen algún matiz característico del "estilo de dirección" de cada uno.

Hay preferencias más superficiales, por decirlo de alguna manera, pero que aun así influyen mucho en el estilo de cada DM, como aquellas que tienen que ver con clases o razas. Los habrá que al contar sus historias den protagonismo (o lo resten) a algunas de ellas. Por ejemplo, yo podría decir de mí mismo que me suelen gustar los elfos en la mayoría de ambientaciones, en particular los drow y su estética siniestra y con ocasionales toques de BDSM. Como enemigos, muchas veces recurro a los muertos vivientes, aunque la verdad ya prefiero muchas otras cosas por encima de ellos. También me suelo decantar por los lanzadores de conjuros arcanos y, para no hablar solo de las cosas a las que doy prioridad, puedo decir que no suelo introducir a muchos lanzadores de magia divina del estilo de sacerdotes, fervientes seguidores de una deidad; no sé por qué e intento remediarlo (sobre todo con ayuda de las sacerdotisas elfas oscuras de Lloth), pero la mayoría de las veces la manía se impone.

Que sí mola hombre, que sííí...

Del mismo modo, los hay que prefieren a los humanos y los paladines, otros a los enanos o los personajes de índole más oradora y política, y los hay que como enemigos prefieren a dragones, otras bestias titánicas o a individuos con grandes capacidades o despliegues de poder que acosan a los personajes allá a donde van. Con estas preferencias, cada director de juego exalta ciertos conceptos e ideales que impregnan un carácter a sus campañas; y del mismo modo, dedican menos atención a otros matices que quizá les gustan menos, y de esta forma el mundo en el que se desarrollan sus historias adquiere una especie de "color" o "tono" único, que cambia de un DM a otro.

La diferencia entre esta preferencia cuando se da en jugadores y en directores es que mientras los jugadores determinan tan solo su propia personalidad y si acaso la de algunos individuos de su trasfondo (también con la posibilidad de influir de esta forma en la historia), el DM se sirve de estas para particularizar el aspecto de todo lo demás, lo que rodea a los jugadores y rezuma en cada aspecto de su campaña. El mundo completo y la naturaleza de las tramas quedan supeditadas de esta forma a su estilo descriptivo, su forma de ambientar y de presentar las escenas...

Ojo, que no digo que los masters estén irremediablemente anclados en su estilo, pero sí que creo que hay matices que pueden repetirse con más frecuencia que otros, sobre todo con partidas más improvisadas.

Este rasgo característico más allá de la preferencia de raza y clase, sin embargo, puede pasar desapercibido a la mayoría de los directores de juego. Yo podría intentar destacar algunos de estos rasgos en otros masters, pero no sé por dónde empezar a verlo cuando se trata de definir mis propias partidas. Pienso que en parte esto se debe a que cada DM dirige como cree que es mejor o más correcto, y por tanto consideran a su estilo de dirección la forma "estándar" y es la de los demás la que les llama la atención. A este respecto, pedir la opinión de tus jugadores (si estos juegan con más de un master, claro) es una buena forma de ver tus rasgos distintivos y ver si te apetecería cambiar algo o reforzar (¡o atenuar!) algún otro aspecto.

¿Cuál es tu estilo entonces? Tal vez tus partidas tienen tintes muy heroicos y épicos, o tal vez son lúgubres u oscuros, o con un aire de total desesperanza... Habrá un estilo único y original para cada director de juego, estoy seguro. ¡Recuerden que pueden opinar en los comentarios! Resultaría interesante conocer cuales son los aspectos más presentes en los distintos "estilos de dirección".

¡Un saludo!

PD: Y a ver si mis jugadores se animan a darme su opinión sobre este tema, que a mí me intriga saber sobre mi propio estilo...